Plants vs Zombies: relación amor / odio

El Infierno Verde no es sólo Leroy Merlí­n

Hace un par de semanas descubrí­ uno de esos minijuegos con los que se genera una relación de amor / odio superlativa, Plants vs Zombies. La idea general es ésta: tienes que defender tu humilde huerto de los ataques de una horda de muertos vivientes hambrientos de… vegetales. Sí­ amigos, esta vez no es la carne cruda ni la sangre arterial la que motiva a avanzar a estas entrañables criaturas de Dios, sino las proteí­nas, vitaminas e hidratos de carbono de una buena planta verde recién florecida.

Para evitar su avance recolectamos los soles que salen de los girasoles, que tienen la función de dinero plantil canjeable por elementos de defensa, como calabazas que bloquean el paso o champiñones congelantes que ralentizan el avance, rival y elementos de ataque, con plantas que disparan unas bolas verdes (sin duda clorofila) que van desmembrando a los enemigos hasta terminar con ellos, pimientos y cerezas explosivos, hongos tóxicos… Hay una variedad más que aceptable de armas, aunque para mí­ lo mejor son los zombies.

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Hay mogollón de tipos de no-muertos, desde el más simplón que se limita a avanzar hacia tí­ sin más hasta grupos de zombies bailarines (con homenaje a Michael Jackson incluido) o equipos de bobsleigh al completo. Detenerlos se convierte en una ardua tarea según pasas los niveles (al fin y al cabo los atacamos con mí­seros vegetales) y la pantalla se convierte en una amalgama de seres difí­cil de digerir.

Pero a lo que iba. ¿Por qué amor / odio? Pues porque es tan simple que engancha el maldito, engancha más que el puñetero buscaminas en momentos de hastí­o sumo, y al final se come esos preciosos minutos en los que te dices «a ver si aprovecho este rato para…». Que cada uno rellene los puntos suspensivos como corresponda y sabréis de lo que hablo.

http://www.youtube.com/watch?v=b12AZn_DRBg

Lo que yo decí­a

Hay un tiparraco al que no se le entiende nada, probablemente un yanqui de la América profunda, que nos va animando a seguir con nuestra tarea y además aprovecha la coyuntura para vendernos el contenido del maletero de su coche. Responde al nombre de Crazy Dave. Entrañable.

http://www.youtube.com/watch?v=YsQPGO4hmT0

El caso es que a golpe de clic una idea tan simple se ha convertido en todo un fenómeno, con versiones ya disponibles para Xbox o PS3 (no es coña, me bajé la demo ayer). Millones de personas pierden el tiempo a diario evitando el apocalipsis zombi de una manera sana y natural, sin grasas saturadas ni azúcares concentrados. ¿Lo recomiendo? Por supuesto, siempre que no tengas predisposición a los trastornos de control de los impulsos. Avisado quedas.